Capítulo 27 — El aguacero inesperado
El hecho de que el marqués continuara hospedado en la residencia Derby era, para muchos, una circunstancia fortuita. Sin embargo, nadie parecía aprovechar más esa prolongada estadía que la señora Peyton, siempre tan atenta a encontrar oportunidades para sus hijas. El conde, aunque mucho mejor de salud, todavía permanecía en reposo; aquella leve indisposición lo mantenía alejado de la vida social que solía desplegar en la mansión, y eso daba pie a que la seño