Capítulo 26 — Una cena distinta
El marqués Arturo había dispuesto todo para su partida. Sus baúles ya estaban preparados, el carruaje esperaba en las caballerizas y los caballos habían sido revisados con esmero. Su estancia en la mansión Derby llegaba a su fin, aunque en el fondo de su corazón no terminaba de comprender por qué le costaba tanto marcharse. Sin embargo, aquella mañana el destino le deparó un giro inesperado.
El conde se levantó con un mal semblante, aquejado de un resfriado que,