Capítulo 23 — Sorpresas y confidencias
Virginia se levantó como cada mañana, acostumbrada ya a la rutina que, poco a poco, había llegado a sentir como propia. Amanecía en calma, y la tenue luz que se filtraba por las cortinas le anunciaba un día fresco. Apenas terminó de desperezarse, Amanda entró con la puntualidad de siempre. Corrió las cortinas con un gesto ágil y dejó que la claridad inundara la habitación.
—Hoy quiero que me armes un recogido, Amanda —dijo Virginia mientras se incorporaba