Capítulo 129 — Un jardín para Charlotte
Virginia, que había permanecido a su lado sosteniendo su mano con firmeza, soltó el agarre suavemente al ver acercarse al duque de Richmond. Guillermo Seymour caminaba hacia ellas con una determinación tranquila, sus pasos resonando sobre el mármol con la seguridad de quien tiene un propósito ineludible.
Virginia comprendió de inmediato. Miró al duque, luego a su amiga, y con una sonrisa cómplice, dio un paso atrás.
— Creo que necesito revisar unos asunto