Capítulo 113 — El brillo de Londres y una promesa eterna
Al llegar a la ciudad, la caravana se dispersó. Charlotte Peyton, con los ojos húmedos pero llenos de esperanza por su propia correspondencia secreta con el duque, fue la primera en separarse rumbo a la casa de sus padres, con la promesa de visitarse mutuamente al día siguiente. Sofía Northfolk, quien se había convertido en una aliada inestimable, se despidió con un apretón de manos cómplice antes de que su carruaje girara hacia la reside