**Capítulo 84** La reina impone su voluntad.
Caleb salió triunfante, con una sonrisa altiva marcando su rostro mientras el eco de sus pisadas resonaba en el gran salón.
Los alfas lo siguieron en silencio, algunos con expresiones pensativas, otros con admiración apenas contenida.
Por su parte, Cloe permaneció estática, recorriendo el rostro de cada hombre presente hasta que su mirada chocó con la de Liora. En ese instante, una oleada de rabia atravesó su cuerpo como un fuego voraz.
—¡Ethan! —gritó su nombre con desesperación y desafío.
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