—Buenos días…— repitió Cloe al no obtener respuesta.
—Serán buenos para ti —replicó Caleb, lanzándole una mirada cargada de desprecio. A su derecha, una mujer rubia sonrió con malicia, como si la sola presencia de Cloe le resultara repugnante.
—Cloe, ven a mi lado.
A pesar de que prefería mantener distancia de él, el tono de Ethan no dejaba lugar a discusiones, y, después de un momento de duda, Cloe caminó hacia él.
Al pasar por la mesa, una mujer de aspecto frágil y delgado le sonrió con ternu