**Capítulo 107** Dos beta para una omega.
Isabella, aún arrodillada, maldijo una y mil veces internamente, pues Cloe la ignoraba a propósito, y eso la hacía sentir más patética al estar esperando por el perdón de un ser más inferior a ella.
Pero respiró profundamente y se consoló pensando que pronto podría desquitarse todo; solo debía seguir con el pedido de Caleb. Así que se mordió la lengua fuertemente hasta que se obligó a arrastrarse más hacia Cloe, y agarró sus manos, viendo cómo Cloe la fulminaba con la mirada.
Cloe intentó jalar