**Capítulo 106** Aullidos de desesperación.
El dolor era insoportable. Ethan no podía ni hablar, cada músculo de su cuerpo estaba sumido en una agonía que ni siquiera un lobo podría soportar sin perder la cordura. Las articulaciones crujían, y su carne ardía como si estuviera sumergido en aceite hirviendo.
—Muérdeme, ten un poco de mi sangre para que estés mejor—propuso ella pensando que se trataba de la sustancia tóxica que hacía a Ethan transformarse en esa criatura espeluznante.
Ferus, dentro de él, luchaba por salir, ansioso por lib