53- O la echas... o me voy yo.
La loba volvió a desplegar sus garras con un rugido gutural que reverberó por toda la habitación.
Aprovechando el descuido de Gregor, se impulsó hacia Elyria como un aura asesina.
—¡¡Elyria, atrás!! —gritó Gregor con el corazón encogido. Sabía que no llegaría a tiempo, pues ya la loba beta estaba a solo un paso de Elyria, y en ese instante no había nada ni nadie que pudiera interponerse entre sus garras y el corazón de Elyria.
Pero entonces, como había ocurrido en otras ocasiones en que Elyr