4-El alfa que he elegido.
Elyria dio un respingo al reconocer la voz de uno de sus trillizos.
—Hermano… —murmuró con el rostro pálido, y cuando vio al otro, sintió el peso de su linaje sobre ella.
Eryon la miró con el ceño fruncido, mientras su porte de Alfa Supremo irradiaba autoridad.
—Hueles a humanos y a un alfa. ¿En qué lío andas metida, Elyria? —la reprendió, con voz grave y dominadora.
A pesar de que sus habilidades seguían selladas, Elyria no dejaba de ser un alfa suprema y, aunque en su sangre llevaba el mismo