14- Negociando con el enemigo.
Gregor la observó con una expresión tan letal que Mairen sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Pero cuando él soltó una risa seca, sin una pizca de gracia, su desconcierto se mezcló con irritación.
Gregor era un enigma imposible de descifrar, y eso la enfurecía.
—Supongo que esta propuesta desesperada se debe a que, después de rechazar a tantos alfas y elegirme a mí, es vergonzoso para ti, volver a la manada de tu papi como la loba descartada —soltó Gregor con desdén.
—No es así —. Se de