12- No eres rival.
Elyria la miró fijamente por unos segundos antes de echarse a reír con desdén.
—¿De verdad crees que soy tan estúpida? —espetó, inclinándose sobre ella—. Vamos, Mairen, a mí no me engañas. Sé perfectamente lo que buscas.
La expresión de Mairen se tensó. Su teatro había fallado. Se puso de pie y adoptó una postura desafiante.
—¿Y qué harás entonces? ¿Llamarás a tu papito para que te rescate? —se burló—. Porque eso es lo que hacen las niñas inmaduras como tú, las que han sido consentidas toda su