35.
Sebastian, a pesar de la montaña de informes que aún le esperaban, sintió una inquietud que no lo dejó concentrarse. Sus pies lo llevaron de vuelta al ala de Bella un poco más temprano de lo habitual. Al llegar frente a su puerta, se detuvo, dudando con la mano suspendida en el aire.
"Quizás todavía esté durmiendo", pensó, debatiéndose entre entrar o buscar a una criada para preguntar por su estado. No quería interrumpir su descanso sabiendo lo mucho que necesitaba recuperar fuerzas. Sin embarg