Con la apertura del centro de ayuda y atención para mujeres, la celebración no tardó en llegar a nosotros reflejado en una cena después de las arduas e insistencias de mi padre y Emris de que ellos pagarían los alimentos servidos.
Los dos parecen incluso más emocionados que mi persona, desbordando sus copas de vino y brindando cada dos por tres por los logros de este gran día.
No me quejo, la cena fue agradable y estuve acompañada de buenas personas, todos ellos siendo personas que me aman des