La hipocresía de los Monteros prevalece en su sangre.
Estando él con su amante, fue capaz de seguirme hasta el auto de Han Emris con tal de reclamarme o hacer de las suyas.
Yo tampoco soy una santa, soy consciente de que en ciertas ocasiones me fui un poco de mano con Han Emris y mis planes hoy eran pasar un buen rato con el hombre después de mi no tan grato descubrimiento.
Pero venga ya, él me engaña desde nuestra propia boda con esa maldita mujer.
Por eso me sorprendió enormemente cuando a pe