El mundo se contrajo en un instante de silencio y movimiento. El aire frío silbó a mi alrededor mientras mi cuerpo, impulsado por una desesperación pura, se lanzaba a través del claro. Vi las orejas del conejo girar en mi dirección una fracción de segundo demasiado tarde. Vi el pánico en sus ojos oscuros. El tiempo se estiró, cada hoja que caía, cada mota de polvo suspendida en la luz moteada, todo estaba congelado en una claridad perfecta. Y en medio de esa quietud, sentí el fuego. Un dolor bl