El veneno de Syrah era rápido, pero sus piernas no tenían por qué serlo más que las mías.
Mientras me alejaba del arroyo, dejando atrás su rostro contraído por el odio, una idea interesante se apoderó de mí. Ya sabía que ella correría hacia Rheon, sollozando una historia de locura y visiones para pintarme como una amenaza inestable. Pero ¿y si yo llegaba primero? ¿Y si la primera historia que él escuchaba era la mía? No una de traición, aún no, era demasiado pronto para eso. Sino una más simple