El eco de mi promesa de venganza aún flotaba en el tenso silencio de la cabaña. Rheon, arrodillado frente a mí, permaneció inmóvil un segundo más, su mente procesando la tormenta que yo había desatado. Luego, lentamente, se puso en pie.
La transformación fue aterradora. El dolor y la confusión de su rostro se desvanecieron, reemplazados por una máscara de furia helada y un propósito letal. El mate herido había desaparecido. En su lugar estaba el Alfa, el juez y el verdugo.
Se levantó con brusqu