La luz no los controlaba. Les devolvía algo. Les mostraba dónde terminaba la influencia de Hecate y dónde empezaban ellos.
La sombra, al verlos moverse, enloqueció.
—¡Traidores! —escupió Hecate, y el remolino vibró con sus palabras—. Todo lo que tienen se los di yo. ¡Nada de esto existía antes de mí!
—Yo recuerdo cuando sí —dijo uno de los ancianos, por primera vez en toda la noche levantando la voz contra ella—. Recuerdo Umbra Lux antes de tus criaturas. Antes de tus rituales. Antes de tus susu