—Habla —le dije a Dorian.
Él asintió y vi cómo su rostro iba perdiendo cualquier rastro de la ligereza anterior. Se inclinó sobre la mesa, su voz era un susurro grave que apenas se oía por encima del crepitar de las hierbas en la chimenea de Aneira.
—Tu jugada en el festival fue magistral, Naira. Lo ha cambiado todo. La humillación pública ha destrozado a Syrah. Siguen encerrándose en el despacho de Rheon, pretendiendo que todo es normal, pero es una farsa. La tensión se puede cortar con un cuc