La galería no terminó de abrirse del todo; simplemente dejó de oprimirnos. El paso estrecho desembocó en un espacio irregular donde la montaña parecía haberse rendido a medias, como si alguien hubiera arrancado la roca sin preocuparse por la simetría ni por la belleza. No era una cámara ceremonial. Era un lugar de trabajo. De ensayo. De error.
Di unos pasos más antes de detenerme, obligándome a respirar despacio. El aire era más seco aquí, cargado de un polvo fino que no provenía solo de la pie