No partimos de inmediato.
Esa fue la primera decisión consciente que tomé después de salir de la celda de Rheon, y también la más difícil. Cada instinto empujaba hacia el norte, hacia el arroyo viejo, hacia el santuario torcido donde Syrah había decidido plantar su próximo movimiento. Pero seguir ese impulso habría sido exactamente lo que ella esperaba. Syrah nunca jugaba contra la fuerza; jugaba contra la prisa. Y yo ya había aprendido, a un costo demasiado alto, que actuar antes de comprender