El lugar estaba lleno. Vecinos de las comunidades, colegas, representantes del bufete y periodistas locales se reunieron para presenciar la inauguración del nuevo espacio urbano. El sol de la mañana se reflejaba en los ventanales de la biblioteca y en los caminos recién adoquinados, iluminando cada rincón como si la ciudad misma quisiera vestirse de gala para la ocasión. Los jardines resplandecían con el verde fresco de las plantas nativas que Clara había insistido en integrar, y el aire estaba