—¡Adelante! —expreso sin levantar la vista de mi computador.
—Lo lamento jefe, pero su amigo, el señor Thomas Lennox está aquí y desea verlo, dice que es algo urgente —me informa mi asistente.
—Está bien Roxanne, déjalo entrar —ésta asiente y se hace a un lado para dejar pasar a mi mejor amigo.
—¡Cuánto tiempo sin verte viejo! —saluda Thomas con una enorme sonrisa en su rostro.
—Viejo tú, yo sigo siendo joven, no como otro que tal vez muy pronto se convierta en abuelo —me mofo de él, al tiempo