—No te preocupes Brigitte ella siempre es así con sus mensajes. —Sacudo mi cabeza y abro la puerta de mi oficina—. Trae las carpetas de los casos que he estado postergando, comenzaremos con tu aprendizaje en la vida real.
—Si, señor Davies. —Entro a mi oficina y después de unos minutos llega Brigitte con al menos cinco carpetas en sus brazos, las cuales deja en una esquina de mi escritorio, tomo la primera y comienzo a revisarla ante su atenta mirada.
—Este caso es un poco complicado, como pued