—Fue mejor de lo que imagine —murmura sobre mi cuello desnudo, se levanta y cuando me parece que me dejará ahí, tirada, me toma con delicadeza, acomoda mi ropa y me da la vuelta, sube un poco el asiento y vuelve a colocarme el cinturón—. Te llevaré a mi departamento.
—¿Por q-qué a tu departamento? —inquiero un tanto asustada.
—Ahora si te asustas y no hace un rato cuando te subí al auto o cuando me diste el mejor oral de mi vida, no te haré nada que tú no desees, solo espero que no seas tan esc