Me da la vuelta y me sienta sobre el mueble, cierro los ojos intentando controlar mi respiración, pero escucho que rebusca en uno de los cajones y cuando enfoco mi mirada en lo que hace me percato de que se ha colocado un condón.
Abre mis piernas solo lo suficiente y se desliza en mi interior con suma facilidad, me aferro con mis manos a sus anchos hombros, en cuanto el vaivén de sus caderas comienza un sensual baile, tan candente que no creo ser capaz de seguirle el ritmo.
Enredo mis piernas e