El palacio amaneció decorado con cintas de colores, flores tropicales y banderines que decían cosas como “¡Cuidado con los antojos reales!” y “¡Príncipe en proceso de horneado!”. Marquitos, con su bastón de cucharones, dirigía el montaje como si fuera una ópera culinaria.
—¡La olla de papelón va al centro! ¡Los scones a los lados! ¡Y que nadie se atreva a poner una corona en la torta!
Lucía, con su barriga apenas visible y su sonrisa más grande que nunca, supervisaba todo mientras comía mango c