Encerrada en mi habitación, me dejé caer sobre la cama con la mirada fija en el techo.
Mi corazón aún latía con fuerza después de lo sucedido en el desayuno. Podía leer los pensamientos de Lucian. Y lo peor de todo era que él podía leer los míos también.
No entendía cómo ni por qué estaba ocurriendo. Hasta ahora, lo único sobrenatural en mi vida eran los hombres lobo y el Formus que intentaba matarme, pero esto… esto era diferente.
Intenté buscar una explicación lógica, aunque la lógica ya n