No tenía nada claro. Mis pensamientos ahogaron mi mente mientras ideaba qué hacer. Intenté seguir la dirección que Lucian había tomado un rato antes. De seguro el resto de la manada estaba esparcido por ahí. Necesitaba encontrarlos. Los chicos estaban en peligro. No tenía nada a mi favor, como era evidente.
Además, la carretera por la que iba era peligrosa. Era un camino de tierra que estaba húmedo gracias a la lluvia. Me apegué al timón para poder ver entre las líneas del vidrio roto. Fue en e