¡No podía gustarme Lucian! ¡No! ¡No! Era imposible. Lucian era el mate de Aldrec. Si Lucian me gustaba significaba que yo iba a sufrir, por un amor no correspondido. Tomé mi cabello mientras me daba golpes con la almohada.
―No puedes ser tan patética Esther. No, no, no. ―Me dejé caer en el colchón y me quejé al sentir que moví mal mi tobillo.
―¡Esther! Apresurate o llegarás tarde a la universidad. ―Claro. La universidad. Eso es. Si aprovechaba mi tiempo a estar en la universidad y buscar pista