Fabiano, Gerald y Marcus entraron al despacho. Marcus cerró la puerta, aislándolos por completo del resto de la mansión. Afuera aún podían escucharse las risas de los mellizos celebrando la llegada de la pequeña princesa, las voces de Victoria y Gracia comentando los preparativos de la boda y la suave conversación entre George y Margaret, pero dentro del despacho el ambiente era completamente distinto.
Marcus caminó hasta el pequeño bar, tomó una botella de whisky y sirvió tres vasos. Nadie hiz