El corazón de Marcus se apretó con fuerza dentro de su pecho. Pasó una a una las fotografías con el dedo. Todas habían sido tomadas desde muy cerca, no desde la distancia. Eso solo podía significar una cosa: la persona que los seguía había estado a pocos metros de ellos, quizás incluso caminando a su lado sin que ninguno lo notara.
Un escalofrío le recorrió la espalda.
Sin perder un segundo, reenviò el mensaje al grupo privado que compartía con Gustavo, Fabiano y Gerald, un chat que solo utiliz