La noche había caído por completo sobre la ciudad cuando Melanie cruzó las puertas de la clínica con una pequeña sonrisa dibujada en los labios. Había decidido no avisarle a Fran que iría a verlo. Después de todo, él mismo le había pedido que fuera esa noche y quería sorprenderlo. Mientras caminaba por los silenciosos pasillos, sujetaba con fuerza su bolso, imaginando la expresión que pondría al verla aparecer sin previo aviso. Solo pensar en aquella sonrisa tan característica de François hacía