La noche llegó tranquila. Después de un relajante baño, todos bajaron a cenar. Los niños ya llevaban puestos sus pijamas. Lily había traído tres conjuntos iguales: unos ositos rosados para ella y Micca, y uno celeste para Marcel. Los tres se veían adorables, sentados uno al lado del otro conversando sin parar.
Olivia estaba sentada junto a Noah, mientras él, con toda naturalidad, cortaba la carne en pequeños trozos antes de acercarle el plato. A unos metros, Marcus hacía exactamente lo mismo co