La mañana llegó y todo era un verdadero caos con tanta gente en la casa. Los niños corrían por los pasillos con sus pijamas de ositos rumbo a la cocina para tomar desayuno, mientras las risas llenaban cada rincón de la mansión.
En otra habitación, Noah y Olivia despertaban abrazados después de escuchar las carreras de los pequeños por el pasillo.
—Los niños ya despertaron.
Olivia sonrió sin abrir del todo los ojos.
—Quedémonos un poquito más.
Noah dejó un beso en su cabello.
—Hay suficientes oj