Fabiano caminó seguro y lo arrastró prácticamente hasta los vestidores.
—¡Ponte esto rápido!
Sin pensarlo dos veces, él también comenzó a colocarse la ropa estéril.
Una enfermera apareció frente a ellos.
—¿Quién es el padre?
—Yo.
La mujer miró entonces a Fabiano.
—¿Y usted por qué viene vestido?
Fabiano respondió con absoluta naturalidad.
—Porque es primerizo y seguro se va a desmayar. Soy su hermano, debo entrar para afirmarlo.
La enfermera observó a ambos hombre altos unos segundos antes de su