Los meses pasaron demasiado rápido y, casi sin que nadie se diera cuenta, la familia continuó creciendo entre risas, trabajo y preparativos para la llegada de los nuevos integrantes. Marcus seguía completamente dedicado a la empresa, pero si alguien le preguntaba cuál era realmente su ocupación, respondería sin dudar que cuidar a Katrina era lo más importante de su vida. No había reunión, contrato ni socio que pudiera competir con el tiempo que dedicaba a acompañarla durante aquel embarazo.
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