La noche se hizo larga,Fran solo le daba lapsos cortos de descanso y nuevamente la devoraba con desesperación. Cuando finalmente la mañana llegó, una suave luz comenzó a colarse por las cortinas de la habitación, Mel abrió los ojos aún adormilada. Su cuerpo dolía. Estaba completamente desnuda, envuelta en una sábana. Levantó la mirada; a su lado, François dormía con una sonrisa. Su rostro mostraba una paz absoluta. Su torso estaba desnudo y se veía más guapo que nunca.
François seguía profundam