Los días pasaron y Gracia estaba cada vez mejor, más repuesta, con más color en su piel y más fuerza en su mirada, ya podía comer casi de todo y su cuerpo respondía con normalidad, el doctor pasaba tres veces al día a examinar sus avances y, contra todo pronóstico inicial, todo parecía ir perfecto, cada revisión traía mejores noticias que la anterior, y aun así Gerald no se movía de su lado, a pesar de que Gracia lo enviaba a casa a descansar, a dormir, a comer tranquilo, él simplemente no hací