Los dos hombres caminaban por el pasillo del hospital como si fueran dueños del lugar, con esa seguridad natural que imponía sin esfuerzo, como si el mundo simplemente se apartara para dejarlos pasar, y como si fuera cosa del destino, ambos iban vestidos de negro, elegantes, impecables, Fabiano con un pantalón de jeans negro perfectamente ajustado y una chaqueta de cuero tipo vestón que le daba ese aire peligroso que tanto lo caracterizaba, mientras Gerald llevaba un pantalón del mismo estilo p