En la casa, la calma contrastaba con todo lo que había pasado, pero no era una calma real, sino una de esas que se sienten frágiles, como si en cualquier momento pudiera romperse.
Marcus estaba acostado en la cama de Katrina, sosteniendo a Micca en sus brazos, mientras a su lado Katrina tenía a Marcel acurrucado contra su pecho. El silencio era suave, casi irreal, como si los cuatro estuvieran aferrándose a ese pequeño momento de paz después del caos que habían vivido.
Marcus acariciaba lentame