La ceremonia dio paso a las felicitaciones y, casi sin que se dieran cuenta, todo se transformó en una celebración llena de música, risas y copas alzadas. El jardín se llenó de vida, de luces cálidas, de voces felices. Marcus no soltaba a Katrina ni un segundo, como si aún temiera que todo fuera un sueño, su miedo mas grande es que todo esto fuera producto del coma, despertar y perder todo nuevamente.
Cuando anunciaron el primer baile, Marcus sonrió y la llevó suavemente al centro de la pista.