Los cuatro comenzaron a caminar de regreso hacia la mansión.
El sol comenzaba a bajar lentamente, tiñendo el cielo de tonos dorados y anaranjados. El camino de grava crujía bajo sus pasos mientras los mellizos caminaban delante, completamente felices.
Marcel avanzaba orgulloso contando su aventura a su hermana, gesticulando con entusiasmo cada vez que recordaba el momento en que el caballo comenzó a galopar. Micca saltaba a su lado, riendo y escuchándolo como si se tratara de la historia más em