La tensión se sintió en el aire apenas Victoria levantó la mirada.
Ahí estaba él.
Un hombre alto, de lentes, atractivo, con una sonrisa ladeada y el cabello castaño. Se veía un poco mayor que Fabiano… y apenas sus ojos se posaron en ella, Victoria apretó las manos de Fabiano, reconociéndolo de inmediato, Karl, ese nombre sabía muy bien a quien pertenecía.
Fabiano lo sintió, su mano se tensó en la cintura de Victoria.
—¿Qué quieres, Karl?
—No me digas… ¿estás con ella? —la miró con desprecio—. ¿