La mañana llegó… pero para Katrina no fue una mañana normal.
Su cuerpo no descansaba.
Se movía de un lado a otro entre las sábanas, inquieta, atrapada en un sueño que no la soltaba, como si algo oscuro la estuviera arrastrando desde dentro. Su respiración era irregular, su ceño estaba fruncido, y pequeñas lágrimas escapaban por el rabillo de sus ojos incluso dormida.
Fabiano, que dormía a su lado como en los viejos tiempos, abrió los ojos lentamente al sentir el movimiento.
La miró unos segundo