*** ESTE CAPÍTULO TIENE CONTENIDO SENCIBLE***
CINCO AÑOS ATRAS...
Ismael todavía creía que conocía sus límites. Había participado en operaciones peligrosas, había visto la peor cara del ser humano y había aprendido a convivir con la violencia porque su trabajo lo exigía, pero aquella noche descubriría que existían heridas capaces de destruir incluso a quienes parecían imposibles de quebrar.
La misión llegó cerca de la una de la madrugada. El teléfono sonó cuando apenas llevaba una hora dormido