—Trina, vamos…
—Marcus, falta mucho aún, ¿para qué comprar cuna, coche y todo eso desde ahora?
—Porque quiero estar preparado, vamos, anda, no seas mala, vamos, acompañame.
Marcus sonreía como un niño, tirando suavemente de su mano de tienda en tienda, su entusiasmo era contagioso, sus ojos brillaban con ilusión, y poco a poco Katrina se fue dejando llevar por esa energía, comenzó a mirar con más atención, a tocar las telas, a elegir pequeños buzos, ropita diminuta, mamaderas, mantitas, todo lo