Luego de lograr desatar las manos de Magnolia, Nina sentía que todas sus energías fueron drenadas
Estaba agotada
- Listo, mamá – la pequeña desató las manos de Nina
Aún no tenía ni idea de cómo salir de allí, pero sentir que podía mover sus manos era un alivio
- ¿Estás bien, mamá?
- Magnolia - quería poner un límite entre ellas, pero ante la mirada de la niña, el corazón se le hacía un bollito – cariño, puedes llamarme por mi nombre
La expresión de la niña decayó
- Tú tienes una mamá, no sería