Rendida

Luego de lograr desatar las manos de Magnolia, Nina sentía que todas sus energías fueron drenadas

Estaba agotada

- Listo, mamá – la pequeña desató las manos de Nina

Aún no tenía ni idea de cómo salir de allí, pero sentir que podía mover sus manos era un alivio

- ¿Estás bien, mamá?

- Magnolia - quería poner un límite entre ellas, pero ante la mirada de la niña, el corazón se le hacía un bollito – cariño, puedes llamarme por mi nombre

La expresión de la niña decayó

- Tú tienes una mamá, no sería
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Imelda Aguirrehaaay no tenía que llegar la inchi vieja espero y puedan ayudarlas a las dos
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